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Artículo
23 Nov 2017

Las artes marciales ¿Enseñar sin pedagogía?

Una vez más me toca poner el dedo en la llaga de muchos colegas marciales, lo cual realmente no es en lo absoluto de mi agrado; pero mi ánimo de contribuir a su desarrollo (y consecuentemente de sus alumnos, de la sociedad y del arte en sí misma que depende de ellos), superan mi malestar en caso que se hiera alguna sensibilidad, lo cual nunca ha sido (ni será) la intención. Por el contrario, como siempre declaro, quizás mis palabras puedan ser duras, pero siempre son bien intencionadas y con el suficiente sustento que las respalda.

Tratar el tema de las artes marciales, más que cinturones y trofeos, abarca la formación de una persona ejemplar. Es por eso que su proceso de educación, mediante la enseñanza de un grupo específico de movimientos sustentados en una filosofía de vida particular, debe basarse en una metodología lo más pertinente posible, de modo tal que se puedan lograr los propósitos de la actividad. Como de esa idea se deriva todo un engranaje de pensamientos y acciones, es necesario hacer un análisis de algunas palabras clave que se mencionan ella, y relacionarlas con desempeño profesional ideal de los maestros encargados de la función social de formar mejores seres humanos mediante las artes marciales.

Bases teóricas.

El punto lógico de partida es la educación, definida por el C.E.P.E.S. (1995) como el: “proceso dinámico y complejo de actividades sistemáticas, mediante el cual se interrelaciona la acción de los educadores y educandos y está encaminado a la formación y desarrollo del colectivo, así como de cada uno de sus miembros individualmente.” El mismo grupo de autores refiere que la ciencia que permite concretar el proceso educativo es la ppedagogía, definida ésta como el: “conjunto de saberes que se ocupan de la educación como fenómeno típicamente social y específicamente humano. Es por tanto una ciencia de carácter psico – social que tiene por objeto el estudio de la educación con el fin de conocerla y perfeccionarla.” En ese mismo sentido, continúan planteando que la didáctica constituye: “el campo disciplinar de la pedagogía que se ocupa de la sistematización e integración de los aspectos teórico – metodológicos del proceso docente – educativo que tiene como propósito el enriquecimiento en la evolución del sujeto implicado en este proceso”.

El eje del proceso didáctico-pedagógico que garantiza el pertinente proceso de enseñanza y educación es el curriculum, definido por Pansza, M. (1996) como la: “serie estructurada de conocimientos y experiencias de aprendizaje, que en forma intencional se articulan con la finalidad de producir aprendizajes que se traduzcan en formas de pensar y actuar frente a los problemas concretos que plantea la vida social y la incorporación al trabajo.”

Este curriculum atraviesa por diversos momentos de desarrollo, entre los que se encuentran el diseño (donde se planifican las actividades a realizar para lograr los propósitos prestablecidos); la aplicación (donde se concreta en la práctica el proceso diseñado); y la evaluación (donde se analiza el trabajo realizado y su relación con el cumplimiento de los propósitos prestablecidos)

Situación.

Hasta este punto queda claro que, independientemente de la especialidad que se esté enseñando (y más cuando al mismo tiempo a través de ella se está educando), el proceso a utilizar con los alumnos tiene que obligatoriamente basarse en la pedagogía. Precisamente esa idea es la que dio origen al presente artículo (y a su vez a todo el trabajo de capacitación que realizamos) ya que una de las preguntas que siempre hacemos a los maestros de artes marciales (que se dedican a la enseñanza) se refiere a cuántos libros de pedagogía han leído. Por respeto a los colegas no se detalla la respuesta, pero sí es necesario mencionar que no es para nada alentadora. Luego entonces surge una duda (que das título al artículo): ¿Cómo es posible que en un sector profesional (sea cual fuere), pueda desarrollarse un proceso de enseñanza (y educación) sin la pedagogía?

Para profundizar en lo contraproducente de esa postura se aborda el tema del diseño currirular, ya que del mismo depende el resto de los momentos de desarrollo. En ese sentido, según Martínez, R. (1999), para que un curriculum tenga un diseño pertinente, tiene que: “dar respuesta favorable a las exigencias derivadas de la actividad profesional, y del desarrollo científico técnico de la época y el sistema social”. En ese caso se aprecia que las exigencias derivadas de la actividad profesional se relacionan con los contenidos a enseñar (movimientos, conocimientos, actitudes, etc.), y las exigencias del desarrollo científico técnico de la época y el sistema socia se relacionan con la forma en que esos contenidos se trabajan (orden, integración, dosificación, y metodología de la enseñanza y evaluación entre otros).

Partiendo de los criterios de pertinencia curricular antes mencionados, de manera general se observa que los contenidos a enseñar constituyen la fortaleza profesional de los maestros de artes marciales, debido al amplio y profundo dominio que de los mismos tienen en relación con los patrones estructurales de los movimientos a realizar, las formas de aplicación más efectivas y eficaces de esos movimientos, así como todo el con junto de conocimientos y habilidades relacionadas con ello. Por el contrario, la metodología utilizada constituye su debilidad, por cuanto se han observado aspectos a mejorar en lo referido a la sistematización integrada de las actividades a realizar, el ordenamiento lógico de los contenidos a enseñar, la dosificación del esfuerzo físico y psicológico que deben realizar los alumnos, la ubicación que adopta con respecto a los alumnos durante cada ejercicio que se realiza, la formación que indica a los alumnos de acuerdo al ejercicio a realizar, el ángulo de demostración utilizado en dependencia del movimiento a enseñar, la terminología utilizada en la explicación, entre otros.

Esa debilidad obedece a diversos factores entre los que se encuentran fundamentalmente:

  • Dentro de las artes marciales existe un importante grupo con mayor tendencia a la dimensión tradicional, que de manera general es opuesto a los cambios pese a la diferencia de contexto geográfico e histórico de los alumnos, con respecto al de los creadores que insisten en preservar.
  • La mayoría de los maestros de artes marciales no cuentan con formación profesional en la especialidad, lo cual los obliga muchas veces a limitarse a repetir con sus alumnos lo mismo que sus maestros en su momento hicieron con ellos.
  • La mayoría de los cursos de capacitación para los maestros de artes marciales incluyen aspectos específicos de la especialidad como la técnica, táctica, historia, filosofía y reglamento entre otros, que si bien es cierto son muy importantes, no lo aportan todo el bagaje cognoscitivo que precisan para un pertinente desempeño profesional.
  • La poca realización de cursos de capacitación pedagógica (metodológica) para los maestros de artes marciales, lo cual no permite que esa importante información llegue a todos.

Como anteriormente de sustentó, para una pertinencia curricular debe existir un adecuado equilibrio en la calidad de desempeño desde el punto de vista de contenidos y metodología; lo cual en este caso no siempre se logra, afectando no solo a los maestros, sino también a los alumnos, la sociedad y el arte en sí misma; que directa o indirectamente dependen del desempeño de los maestros.

Solución

Cuando un profesional de la enseñanza (de cualquier especialidad) tiene una adecuada formación pedagógica es capaz de, inicialmente, identificar las competencias a desarrollar (en este caso desde el punto de vista teórico, filosófico, físico, técnico y táctico) en relación con su especialidad marcial. Luego, sobre esa base; será capaz de planificar, aplicar y evaluar el proceso de enseñanza y educación mediante la correcta articulación de las categorías rectoras de la didáctica como el objetivo (porqué se enseña), contenido (qué se enseña), método (cómo se enseña), medio (con qué se enseña) evaluación (para qué se enseña)

De esas categorías, a efectos del tema central del presente artículo, se particulariza en lo referido a la metodología de enseñanza, que comprende los principios y métodos utilizados para la instrucción impartida por los maestros para lograr el aprendizaje deseado por los estudiantes. Estas estrategias se determinan en parte sobre el tema a enseñar y en parte por la naturaleza del alumno. Para que un método de enseñanza particular sea apropiado y eficiente tiene que estar en relación con la singularidad del alumno y el tipo de aprendizaje que se supone que se debe producir.

De ese modo, un profesional de la enseñanza basado en la pedagogía podrá decidir qué método utilizar en cada caso, teniendo en cuenta el razonamiento lógico esperado, la por coordinación entre los contenidos a enseñar y el tipo de actividades que debe realizar el alumno, entre otros. De la misma manera, podrá cumplir con los principios pedagógicos definidos por   Danilov. (1989) como: “posiciones rectoras de partida que determinan el modo de la enseñanza en correspondencia con los objetivos trazados”, entre los que se encuentran el carácter educativo de la enseñanza, el carácter científico de la enseñanza (conjunto integral de conocimientos que sustentan los contenidos enseñados), la sistematización (planificación integrada a corto, mediano y largo plazo) de la enseñanza, la asequibilidad ( enseñar de lo simple a lo complejo), la atención a las diferencias individuales de los alumnos, la relación entre la teoría y la práctica, el carácter consciente y activo de los alumnos bajo la guía del profesor (para propiciar la independencia y creatividad), el principio de la solidez en la asimilación de los conocimientos (para que sea significativo y le sea útil en cualquier circunstancia de su vida), el principio del carácter audiovisual de la enseñanza (unión de lo concreto y lo abstracto)

Conclusión

La idea no es si para enseñar artes marciales se necesita pedagogía o no. Por el contrario, para que el maestro de artes marciales sea cada vez mejor necesita dominar más la pedagogía (para que pueda progresar), e igualmente mientras mejor sea necesitará más pedagogía (porque se esperará más de él)

De la idea anterior se deduce otra igualmente importante, y es que si la pedagogía es imprescindible para los maestros de artes marciales, más aún lo es para los capacitadores de esos maestros.

 

Principal bibliografía utilizada.

  • Centro de Estudios para el Perfeccionamiento de la Educación Superior (C.E.P.E.S.)., “Curiculum: Diseño, práctica y evaluación” Ciudad de La Habana, 1995.
  • Danilov, M, A. – Skatkin, M. N., “Didáctica de la escuela media”. Editorial. Libros para la educación, 1980.
  • Departamento Técnico-Metodológico del INDER., “Guía para la elaboración de programas de preparación deportiva.” Ciudad de La Habana, 1995.
  • Federación Cubana de Karate-do y Artes Marciales Afines., “Programa de preparación del deportista de Karate-do”. Ciudad de La Habana, 1996.
  • Federación Mundial de Karate-do., “Reglamento Competitivo Internacional”. World Karate-do Federation
  • Fernández, I. –Vargas, I. – Pérez, H., “Programa docente de la asignatura de Karate-do.” Instituto Superior de Cultura Física “Manuel Fajardo”, Ciudad de La Habana, (s/f).
  • Fernández L., “La competición de Karate. Entrenamiento de campeones”. Editorial. Paidotribo, Barcelona 1994.
  • Fernández, M., “Currículo del entrenador de Karate de nivel superior”. fckmda.com/escuela/nivel.html Federación Española de Karate-do. 2002.
  • Forteza, A – Ranzola, A., “Bases metodológicas del entrenamiento deportivo”. Editorial Científico-técnica, Ciudad de La Habana, 1986.
  • González, R., “El Zen: De Shaolin al Olimpismo”., Ciudad de La Habana, 2001.
  • González, R., “Programa de preparación para los karatekas cubanos de Shorinji-ryu kempo”. Ciudad de La Habana, 2000.
  • Gunmerson, T., “Teoría del entrenamiento de las artes marciales”. Editorial Paidotribo. Barcelona, 1993.
  • Hahn, E., “Entrenamiento con niños y jóvenes”. Editorial Martínez Roca, S,A Barcelona, 1998.
  • Harre, D., “Teoría y metodología del entrenamiento deportivo moderno”. Sportverlag, Berlin, 1973.
  • Posner, J., “Análisis de currículo”. Segunda Edición. Dvinni Editorial Ltda, Colombia, 1998.
  • Proenza, O., “Algunas consideraciones acerca de la incidencia del tratamiento metodológico que los entrenadores de Karate-do del municipio Camagüey dan en sus clases, en el desarrollo de sus alumnos.” Trabajo de Diploma. ISCF, Ciudad de La Habana, 1988.
  • Ranzola, A- Barrios, J., “Manual para el deporte de iniciación y desarrollo”. Editorial Deportes, Ciudad de La Habana, 1998.
  • Ruiz, A., “Metodología de la enseñanza de la Educación Física”. Tomo I. Ciudad de la Habana, 1989.
  • Savin, N, V. “Pedagogia”. Editorial. Progreso, Moscú, 1972.

Dr. Roberto Gonzalez

Exclusivo para www.sobretaekwondo.com

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Diplomado en Educación Física y Deportes

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