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Artículo
7 Jul 2017

Evaluación y categorización de los maestros de artes marciales.

Fundamentos teórico-metodológicos de la evaluación y categorización de los maestros de artes marciales.

En el entrenamiento deportivo de todas las especialidades, siempre está presente el proceso de medición y evaluación, que permite conocer el avance de los alumnos. En el caso de las artes marciales, además, se evalúa a los docentes que se encargan de la enseñanza. En ese sentido, si bien es cierto que la premisa de evaluar a los maestros es acertada porque los induce a buscar la excelencia para beneficio de sus alumnos, su especialidad y su sociedad; en la mayoría de las propuestas de instrumentos o programas de evaluación docentes se ha observado de un modo u otro la presencia de empirismo y subjetivismo, que atentan contra la confiabilidad, validez, integralidad e imparcialidad de los resultados.

Es precisamente por ello que, desde hace varios años, nos hemos dedicado a estudiar las diversas propuestas de evaluación de maestros de artes marciales, lo cual complementado con los postulados de diversas ciencias como la filosofía, pedagogía, sociología y metrología entre otras; nos ha permitido diseñar y validar un sistema que hasta el momento ha demostrado de un modo u otro suplir las deficiencias de los modelos anteriores.

En ese sentido, como punto de partida, la primera tarea consistió en decidir qué evaluar en los maestros de artes marciales. La mayoría de las propuestas anteriores se basan fundamentalmente en los resultados alcanzados por los alumnos del maestro evaluado, y/o en un examen de desempeño técnico-táctico y físico. En ambos casos, de una manera u otra, el criterio para decidir la categoría docente que recibirá el candidato, deja dudas en su objetividad. Para evitar ese error se partió del criterio de Bretel, L. (2002), quien citando a Abrile, M. refirió que: “Para responder a los requerimientos de una educación de calidad para todos es indispensable promover la profesionalización de los docentes. El proceso de conversión del rol docente en profesional es una exigencia no sólo de las transformaciones acaecidas en la organización del trabajo, sino que es una consecuencia de los procesos de descentralización, de la autonomía en la gestión de las escuelas y de los cambios que están ocurriendo en los procesos de enseñanza y aprendizaje”. [1]

Siguiendo esa lógica, lo que se necesita evaluar en los maestros de artes marciales son las competencias que conforman su perfil profesional ideal, siendo éstas las que de manera integral garantizan el desempeño eficaz de su función. Para ello se asumen las competencias de acuerdo al planteamiento de Suárez, V. (2004), al definirlas como: “Una configuración psicológica que integra diversos componentes cognitivos, metacognitivos, motivaciones y cualidades de personalidad en estrecha unidad funcional, autorregulando el desempeño real y eficiente en una esfera específica de la actividad, en correspondencia con el modelo de desempeño deseable socialmente construido en un contexto histórico concreto”. [2]

En este caso el perfil profesional del maestro de artes marciales se compone de competencias personales, cognoscitivas y procedimentales; que a su vez integran diversas capacidades.

Una vez establecido el qué evaluar en los maestros de artes marciales, se pasa al tema del cómo evaluarlos. En ese caso se establecieron tres momentos de recopilación de información, definidos como de entrada, de proceso y de producto; que a continuación se explican.

Aspectos generales del sistema Haramboure para la evaluación integral y categorización docente de los maestros de artes marciales.

De entrada (previos)

En ese caso, para recopilar las evidencias relacionadas necesarias se utilizó el procedimiento propuesto por Fletcher (1992), McDonald (1995) y otros reconocido como:

–  Portafolio o carpeta de evidencias, donde la: “recopilación de materiales que demuestran el desempeño anterior y los logros alcanzados y productos obtenidos; debidamente autenticadas por evaluadores reconocidos. Incluyen no solo los productos sino también formas de registro fotográfico o en video o audio de los mismos, informes escritos que demuestren su actuación, testimonios verídicos sobre su actuación en eventos anteriores”.[3]

En este caso se encuentran fundamentalmente:

– Aportes realizados (libros, artículos, instrumentos, fichas, procesos, programas, etc.).

– Grado marcial (ser al menos cinturón negro o similar).

– Edad (ser mayores de edad)

– Tiempo de trabajo.

De proceso (movilización de competencias)

Para recopilar las evidencias necesarias se utilizaron los siguientes procedimientos propuestos por Fletcher (1992), McDonald (1995) y otros:

Observación del Desempeño: “es la más aconsejable y económica fuente de recolección de evidencias; debe preferirse buscar las evidencias que ocurren normalmente como resultado del trabajo”.[4]

Preguntas orales: “Se realiza en entrevista con el candidato, o durante la observación en el puesto de trabajo. Usualmente se hacen preguntas sobre las causas del trabajo, bases legales, procedimiento, principios, seguridad, formas de actuar ante eventos inesperados y formas en que aplica el conocimiento en el desempeño. Dentro de la categoría oral puede pedirse al candidato que realice una presentación sobre las características de su trabajo o de un tema específico a evaluar”.[5]

En este caso se encuentran fundamentalmente:

– Realización y sustentación de un trabajo escrito.

– Realización y sustentación de una clase modelo.

De producto (logro de resultados-cumplimiento de objetivos)

Para recopilar las evidencias necesarias se utilizó el procedimiento propuesto por Fletcher (1992), McDonald (1995) y otros reconocido como:

Productos del trabajo: “Chequeando la calidad de los productos que en su trabajo y en relación con el estándar, son obtenidos a causa del desempeño del candidato”.[6]

En este caso se encuentra fundamentalmente:

– La evaluación de las consecuencias del proceso aplicado (resultados promedio obtenidos recientemente por sus alumnos).

Es necesario destacar que cada uno de esos requisitos cuenta con su propias tablas normativas de escala evaluativa con diversos grados de puntuación de acuerdo al nivel de desarrollo de cada competencia profesional, para que el proceso sea objetivo, imparcial y justo. De igual modo, las evaluaciones de cada requisito se integran en una tabla normativa general, que permite no solo evaluarlos sino otorgarles la correspondiente categoría docente alcanzada.

Seguidamente se muestra la definición y forma de obtención de cada una de las categorías docentes mediante el sistema que utilizamos. En el presente trabajo se reconocen las categorías mediante la definición al respecto emitida por Zartsoirsky, V. (1989) donde se lee: “las órdenes cualitativas dentro de un deporte determinado, que establecen grupos homogéneos entre los deportistas”.[7]

Instructor auxiliar (Sempai) 

Esta categoría no se corresponde con ningún nivel de competencia profesional, por cuanto no presupone el hecho de asumir de manera individual el proceso docente – educativo. La misma pudiera reconocerse como el equivalente relativo [8] del “alumno ayudante”, “monitor” o “profesor adjunto”. En este caso se representa con un atleta de destacados resultados (activo o en retiro) u otra persona de condiciones similares, y abarca a: aquellas personas cuyos conocimientos, capacidades o experiencias, avalan la necesidad de su contribución en el proceso de formación de otras personas.

Instructor (Sensei, Sabonmin, Sifu, Shidoshi)

Esta categoría se corresponde con el nivel de competencia I, que incluye ocupaciones en las que se aplica el conocimiento a un reducido grupo de labores, rutinarias o predecibles en su mayoría. La misma pudiera asumirse como el equivalente al graduado de la escuela de nivel técnico medio superior en ciencias afines a la esfera y abarca a: aquellas personas que poseen suficientes conocimientos, capacidades y experiencias en una esfera, que garanticen el desarrollo de manera competente del proceso de formación de otras personas.

Profesor (Renshi)

Esta categoría se corresponde con el nivel de competencia II, que incluye ocupaciones en las que se aplican conocimientos en una amplia e importante gama de actividades laborales, realizadas en diversos contextos, algunas de ellas con cierto grado de complejidad. La misma pudiera asumirse como el equivalente al graduado de Licenciado en ciencias afines a la esfera,  e involucra a: aquellas personas con amplios y profundos conocimientos, capacidades y experiencias en una esfera, y en aquellas más directamente relacionadas con ésta,  capacitados para enfrentar de manera competente la formación y superación de otras personas.

Maestro (Kyoshi)

Esta categoría se corresponde con el nivel de competencia III, que incluye una gama variada de trabajo, desempeñada en diferentes contextos, usualmente complejos y no rutinarios. Alto grado de responsabilidad y autonomía. La misma pudiera asumirse como el equivalente a quien reciba el título de Máster en Ciencias aplicadas a la esfera, e involucra a: aquellas personas con muy amplios y profundos conocimientos, capacidades y experiencias en su esfera y aquellas afines a ésta, capacitados para enfrentar ejemplarmente la dirección de la formación y superación de otras personas de su esfera y la producción y transmisión del conocimiento.

Gran maestro (Hanshi, O sensei)

Esta categoría corresponde al nivel de competencia IV, que incluye una amplia gama de actividades complejas desempeñadas en una amplia variedad de contextos. Alto grado de responsabilidad y autonomía. Tiene responsabilidad por el trabajo de otros y ocasionalmente por la asignación de recursos. La misma pudiera asumirse como el equivalente a quien reciba el título de Doctor en Ciencias, e involucra a: aquellas personas con los más amplios y profundos conocimientos, capacidades y experiencias en una esfera y aquellas afines a ésta, capacitados para enfrentar magistralmente la dirección del proceso de formación de otras personas y la impartición y producción del conocimiento, ya sea en cualquiera de las esferas vinculadas a su especialidad. Es el modelo a seguir por toda persona vinculada a la actividad docente.

Luego de casi una década de recopilación y análisis de información, en el año 2009 pudo realizarse la primera validación a manera de piloto en la región peruana de Piura.

Validación del sistema Haramboure para la evaluación integral y categorización docente de los maestros de artes marciales.

Si bien es cierto que en esa oportunidad se trabajó con 42 entrenadores que representaban la mayoría de las especialidades deportivas, en esta oportunidad solamente se hace referencia a los sujetos vinculados a las artes marciales. En ese caso se contó con 13 sujetos, distribuidos en las siguientes especialidades marciales: Judo: 4, Karatedo: 5, Taekwondo: 2 y Kung fu: 2

A continuación se muestran sus resultados obtenidos en cada prueba y su puntuación integral.

 Especialidad Tiempo de trabajo Aportes o Reconocimientos Resultados competitivos Clase modelo  Tesis  Total
Taekwondo 25 25 42 21 14.5 127.5
Karate 25 15 45 18 14.5 117.5
Judo 25 10 46 20 14.5 115.5
Judo 25 20 43 19 7 114
Kung Fu 25 15 42 20 12 114
Karate 25 10 41 23 14.5 113.5
Karate 25 15 42 23 14.5 109.5
Judo 25 10 38 21 7 101
Judo 25 5 38 15 9.5 92.5
Karate 25 15 10 16 14.5 80.5
Karate 13 20 0 15 9.5 57.5
Kung Fu 10 15 29 16 12 82
Taekwondo 7 15 0 11 7 29

De acuerdo a la puntuación integral obtenida, se muestran las categorías docentes alcanzadas por los sujetos.

Puntos Evaluación Categoría Sujetos por especialidad
121 – 150 Excelente Gran Maestro Taekwondo (1)
91 – 120 Muy bien Maestro Judo (4), Karate (3), Kung fu (1)
61 – 90 Bien Profesor Karate (1), Kung fu (1)
31 – 60 Regular Instructor Karate (1)
– 30 Insuficiente Instructor auxiliar Tae kwon do (1)

Conclusiones.

  1. Puede deducirse del experimento realizado, que es posible evaluar y categorizar a los maestros de artes marciales de una manera objetiva, confiable y justa, partiendo de las competencias que conforman su perfil profesional ideal.
  2. Queda demostrada la posibilidad de unificar criterios evaluativos para todas las especialidades marciales.
  3. Con respecto al comportamiento grupal constatado, tanto por mostrar poca dispersión de los datos, que indica normalidad estadística en los resultados; por tener una mayor representatividad en las categorías medias, que obedece al porcentaje de la mayoría de las evaluaciones grupales; como por haber ocupado todas las categorías, demostrando abarcar todo el campo de acción; avala la confiabilidad y validez del sistema propuesto.
  4. De acuerdo a los datos obtenidos queda demostrado que el Dan (o grado técnico similar), no es indicador confiable de excelencia docente por cuanto no guarda relación directa con:

– El tiempo de práctica.

– Los conocimientos teóricos.

– Las experiencias metodológicas y prácticas.

– Los aportes con los que se ha contribuido.

– Los reconocimientos recibidos.

– Las categorías alcanzadas.

  1. Los resultados o consecuencias (productos) del trabajo no pueden ser el único aspecto como referencia, ya que muchas veces se presentan de manera inestable, además que pueden favorecerse o perjudicarse por causas ajenas al trabajo del maestro.

Este sistema ha estado siendo utilizado con éxito por casi una década en diversos países, aplicándose no solo a todas las especialidades marciales sino también a otros deportes.

Principal bibliografía utilizada.

  1. American Teacher Association of Martial Arts. http://www.a.t.a.m.a.com/teachingcertificate.htm
  2. Asociación Shitokai Mexico http://www.uasnet.mx/centro/deptos/deportes/karate-do/requisitos_grados_cintas_negras_hoja06.html
  3. Asociación de Karate-do Shotokan de Canadá. Títulos de samurai. http://www.shotokankarate.ca/dan%20levels.htm
  4. Basconcelos, A. La competencia de los entrenadores en Portugal y su formación. Un ejemplo práctico. Murcia. 1995.
  5. Benko, J., Meaining of colors in the Karate belts. http://www.itatkd.com/beltcolors.html
  6. Berkshire Hills Aikido.  http://www.miron-enterprises.com/BerkshireHillsAikido/ranking.html
  7. Bigrd, F. Las titulaciones deportivas en Francia. Murcia. 1995.
  8. Bretel, L., Consideraciones y propuestas para el diseño de un sistema de evaluación  del desempeño  docente en el marco de una redefinición de la carrera magisterial. http://espanol.geocities.com/cne_magisterio/3/1.1.e_luisbretel.htm  Enero 2002.
  9. Canfux. V., Concepción teórica para la formación psicopedagógica del profesor. IV Taller Nacional de Didáctica Universitaria, CEPES, Universidad de La Habana, Ciudad Habana, 2004.
  10. Castellanos, B. “Educación para todos en las Américas”. Santo Domingo, 2000.
  11. Categorías en el Karate-do. http://www.meridiano.com.ve/Karate/categorias.htm.
  12. Colectivo de autores Criterios para las Evaluaciones del Profesorado Universitario. Universidad de Oviedo. Dpto de Ciencias de la Educación. España. 1991.
  13. Compilación de ponencias., “Las nuevas titulaciones deportivas en España” Centro regional de Investigaciones del deporte. Murcia. 1995.
  14. Comisión Nacional de Grados Científicos de la República de Cuba., “Normas y resoluciones vigentes para el desarrollo de los grados científicos en la República de Cuba” Ciudad de La Habana. 1995.
  15. Cortina, Ma E. (2001) “Las habilidades pedagógicas profesionales de la disciplina didáctica de la Educación Física. Tesis en opción al grado de Máster en Ciencias. Instituto Superior de Cultura Física, Ciudad de la Habana.
  16. Delgado, J. Las titulaciones deportivas en el Judo español. Murcia. 1995.
  17. Di Renzo, H., Saber formas o saber Kung Fu. http://www.centrokaimen.com.ar/Kung_fu/saberformas.htm
  18. Federación Argentina de Karate y Kobudo Okinawense. Normativa Para Exámenes De Grado Federativo. http://www.fakko.com.ar/gradosfed/gradosfederativos.htm
  19. Fernández, R., Consideraciones sobre los exámenes de grado en el Karate-do. Federación Castilla la Mancha de Karatedo y Disciplinas Asociadas.www.fcmkda.com
  20. Fraguas, J., Significado del cinturón negro. http://www.galeon.com/jlgarcia/negro.htm
  21. García, J., Ante todo educador. http://www.galeon.com/jlgarcia/profesor.htm
  22. Gionco, J. “El rol del maestro”. Revista digital remarcial. http://www.redmarcial.com.ar/opinion/elroldelmaestro/jorgegionco.htm
  23. Haramboure, R. G, “Estrategia curricular para el perfeccionamiento del proceso de preparación física del Karate-do”. Tesis presentada en opción al grado de Doctor en Ciencias de la Cultura Física. Instituto Superior de Cultura Física. Ciudad de La Habana. 2003.
  24. Haramboure, R. G.:“Sistema Haramboure de titulaciones docentes a pedagogos de la educación física, deportes y artes marciales: fundamentos teóricos” Revista Digital – Buenos Aires – Año 10 – N° 87 – Agosto de 2005 http://www.efdeportes.com/efd87/haramb.htm
  25. Haramboure, R., Sistema único de clasificación del Karate-do (S.U.K.A.)
    ¿categorías vs grados?http://www.efdeportes.com/efd38/suka.htm Revista Digital – Buenos Aires – Año 7 – N° 38 – Julio de 2001
  26. Hechevarría, M.,“Criterios didáctico-metodológicos sobre las habilidades pedagógicas profesionales a la luz de las tendencias contemporáneas de la Educación Física y el Deporte” Instituto Superior de Cultura Física, Ciudad de la Habana. 1997.
  27. Hernández, C.- Cortegaza, L.- Hernández, J. “¿Soy realmente un buen profesor de educación física o entrenador deportivo?” Revista Digital EFDEPORTES – Buenos Aires – Año 9 – N° 66 – Noviembre de 2003
  28. Herrera, C.-Fraga, R., “Reflexiones sobre la educación basada en competencias”. Ciudad de la Habana, Julio 1999
  29. International Martial Arts Federation. Promotion regulations and schedule of Dan grades and teaching titles. kokusaibudoin.net
  30. Irigoin, M- Vargas, F., “Competencia laboral. Manual de conceptos, métodos y aplicaciones en el Sector Salud”. Organización Internacional del Trabajo (Cinterfor/OIT) Primera edición 2002
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  32. Jesús Huerta Amezola, Irma Susana Pérez García y Ana Rosa Castellanos., Desarrollo curricular por competencias profesionales integrales.
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  37. Muñiz, A., Premisas para ser un buen entrenador de niños y adolescentes. http://www.efdeportes.com/efd86/premisas.htm Revista Digital – Buenos Aires – Año 10 – N° 86 – Julio de 2005

[1] Bretel, L., (Ob. Cit.)

[2] Páez, V., La formación de competencias en el profesional de la educación desde una perspectiva humanista. IV Taller Nacional de Didáctica Universitaria, CEPES, Universidad de La Habana, Ciudad Habana, 2004. P 34.

[3] Irigoin, M- Vargas, F. (Ob. Cit.)

[4] Irigoin, M- Vargas, F. (Ob. Cit)

[5] Irigoin, M- Vargas, F. (Ob. Cit)

[6] Irigoin, M- Vargas, F. Ob. Cit.

[7] Zartsoirsky, V. Ob. Cit. P. 112.

[8] Debido a que no se pretende homologar un el criterios propuesto con los ya establecidos, solo mostrar cierta correlación con la jerarquía. (N. el A.)

Dr. Roberto Gonzalez

Exclusivo para www.sobretaekwondo.com

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